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¿Qué es el ‘male gaze’ y cómo afecta a las mujeres? ¿Qué es el ‘male gaze’ y cómo afecta a las mujeres?

Por hollisterclothingoutlet 28/10/2022 108 Puntos de vista

Male gaze, traducido del inglés, significa en español mirada masculina y se refiere a aquellas narrativas audiovisuales que retratan a la mujer desde el punto de vista de un hombre, heterosexual y blanco, promoviendo estereotipos que la cosifican y sexualizan.

Al estar presente en la mayoría de los productos de entretenimiento que consume la sociedad, muchas mujeres —de forma inconsciente— construyen su identidad y valor con base en esa mirada.

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Male gaze, su origen en el cine

La teórica británica Laura Mulvey creó el concepto en 1973 en el ensayo Visual Pleasure and Narrative Cinema en el que hizo un análisis, a partir de las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud y Jacques Lacan, de la participación femenina en el séptimo arte.

La pionera en el análisis feminista del cine dice en este ensayo que la mayoría de las películas retratan a la mujer como objeto de deseo y placer, porque sus personajes son creados por hombres.

Mónica Lloret Carrillo, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey, Campus Estado de México, agrega que la participación femenina, su cuerpo, sus diálogos, su actuación, se dan bajo la mirada de un hombre que necesariamente es heterosexual, blanco, perteneciente a la cultura Occidental.

El male gaze no es exclusivo del cine, aplica para analizar a todas las narrativas visuales donde aparecen mujeres: series, comerciales, telenovelas, transmisiones por streaming, publicidad, etcétera.

¿Cómo identificar el male gaze?

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La actriz es joven, “bonita”, “sexy”, delgada, aparece con ropa diminuta que deja ver su cuerpo; la cámara hace close up en sus senos o piernas.

Si bien, la mujer tiene un papel en la historia, sus diálogos, acción y desenlace dependen o se subordinan al hombre.

Desde una mirada crítica se puede decir que es como si todos los espectadores fueran hombres y la mujer apareciera en la película para satisfacer sus expectativas.

La maestra en Estudios Humanísticos por el Tec considera que es un problema porque “las mujeres vamos construyendo nuestra identidad a partir de esos referentes visuales y creemos inconscientemente que somos valiosas o nuestro rol es determinante en la medida en que somos un sujeto de deseo”.

Históricamente, las mujeres hemos tenido nulo o poco acceso al capital. La forma de tener una vida mejor ha sido subordinándose a un hombre que sí lo tiene y la herramienta para ello es la “belleza”, para ganarle a otras en la competencia.

La académica reconoce que esto ha cambiado en los últimos años, pero el male gaze refuerza estereotipos como que la mujer es “débil”, “sumisa” o que “no puede tomar decisiones propias”.

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Heroína, pero “sexy”

El patriarcado es uno de los sistemas de organización presentes en todo el mundo que pone con mayores derechos, visibilidad y poder al hombre blanco heterosexual frente a los demás: mujeres, personas racializadas, personas con discapacidad, comunidad LGBT+, etcétera.

La sociedad entera asume como normal al patriarcado y, por ello, es tan fácil que se cuele en todas partes, dice Lloret Carrillo.

Los productos audiovisuales pueden reproducirlo, sin percatarse de ello y poner a la figura femenina como un objeto de consumo. Estos son algunos ejemplos:

La princesa Leia, interpretada por Carrie Fisher, en La guerra de las Galaxias, Episodio VI El Regreso del Jedi, es la esclava de Jabba y aparece en un bikini.

Ella se libera sola del ser que la tenía privada de la libertad, pero lo hace con un atuendo diminuto que muestra partes de su cuerpo mientras que los personajes masculinos salen con trajes que les cubren el cuerpo.

Otro caso es el de Halle Berry, quien fue una de las primeras heroínas negras en el cine, pero no se libró del male gaze. Hay una escena en la película 007: Otro día para morir cuando sale del mar con un bikini naranja y un cuchillo.

El Test de Bechdel

¿Cómo saber si hay brecha de género en la película que estoy viendo? El Test de Bechdel es una herramienta que se utiliza para evaluar productos culturales audiovisuales con diálogos.

Los requisitos son tres: que al menos haya dos personajes femeninos, que tengan nombre y que mantengan una conversación entre ellas (y el tema no se relacione con hombres).

“Hay muy pocos productos que pasan el test, ni siquiera las películas cuyas protagonistas son heroínas”, indica Mónica Lloret Carrillo.

Y aunque algunas películas pasan el test, el male gaze sigue presente, porque es un problema que se reproduce de forma sistémica en la sociedad y tiene que ver con los encuadres que se eligen cuando sale una mujer o con el rol que se le asigna al actuar.

Por ejemplo, es male gaze el no ver a una mujer mayor, con estrías y senos caídos, en una escena sexual pero sí como abuela.

La especialista invita a “tener una mirada afinada, problematizar las representaciones femeninas, hacer visible el sesgo y construir nuevas narrativas”. La solución no es dejar de ir al cine sino verlo de forma crítica.

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